HORMIGAS NIÑERA

Por Oliver del Nozal "Fray Sulfato" Biólogo, Educador Ambiental y Divulgador

Si hablamos de nicho ecológico, hay una mariposa que juega en otra liga. Es pequeñita, si, pero para salir adelante necesita que un montón de cosas encajen a la perfección, y seamos sinceros, cada vez lo tiene más complicado. Me refiero a la Hormiguera oscura (Phengaris nausithous) y a su ciclo de vida, que la verdad, te deja con la boca abierta. Es una historia de dependencias tan bestias con su entorno que es casi imposible que ocurra, pero ocurre. Esta criatura, cuyo nombre ya evoca un puntito de misterio, nos cuenta una trama de relaciones ecológicas tan enrevesadas que la convierten en el ejemplo perfecto de lo especializada que puede ser la vida salvaje. Su existencia está atada a tres cosas muy concretas: que se encuentre una planta especifica para comer, que esta planta florezca justo en el momento adecuado, y que aparezca una hormiga de una especie particular que se va a portar como su niñera. Esta triple conexión define un hogar, un nicho ecológico, que es tremendamente complejo, y claro, eso la hace super, super vulnerable a cualquier pequeño cambio en su hábitat.

Verás, muchas mariposas son excesivamente selectivas con su alimento en su estado larvario y cada una tiene su planta nutricia. La nuestra necesita la pimpinela mayor (Sanguisorba officinalis). Pone sus huevos en las flores de esta planta, y cuando eclosionan servirán de alimento a las orugas en esas primeras etapas de su vida. Es un compromiso total con la pimpinela y su sincronización es vital. Si la planta no florece cuando toca, o si alguien la arranca antes de tiempo, se corta el ciclo de la mariposa. Esta dependencia exclusiva de la Sanguisorba officinalis al principio de su desarrollo larvario es, sin duda, una limitación gigante que marca donde puede vivir esta mariposa y dónde no.

A los pocos días, aquí viene la parte que te deja con la boca abierta, las larvas se dejan caer al suelo buscando un encuentro casual, pero totalmente esencial, con unas hormigas del género Myrmica (sobre todo la M. rubra o la M. scabrinodis). Este salto al vacío lo suelen hacer al atardecer, que es cuando estas hormigas andan más activas. Y lo fascinante es que, una vez que se encuentran, ¡las hormigas las recogen y se las llevan para dentro del hormiguero! Las cuidan como si fueran suyas hasta la primavera siguiente. Todavía no tenemos claro qué es lo que hace que las hormigas las adopten, pero muchos creen que podría ser alguna feromona que las orugas imitan, como si olieran a huevo de hormiga, y por eso las meten con los suyos. Ya dentro del nido, las orugas no son precisamente invitadas de honor: se ponen las botas. Se dedican a comerse los huevos, larvas y pupas de las hormigas. Están a salvo de los bichos de fuera y con comida de sobra para crecer a gusto. Es un plan un poco oscuro, a medio camino entre el parasitismo y la depredación, como una versión natural y diminuta del caballo de Troya. Hay que recordar que en la naturaleza no hay buenos ni malos, cada uno cumple una función concreta y todo tiene un propósito.

Durante todo el invierno, nuestras larvas de mariposa se quedan tranquilamente dentro de su "hogar" adoptivo, completando su desarrollo. Y ya en primavera, por fin, se convierten en pupas y emergen como mariposas adultas. Esta adopción tan particular por parte de las hormigas Myrmica y su vida "secreta" dentro del hormiguero es esa tercera pata crucial que define quien es y donde puede vivir esta mariposa.

Así que si, la mariposa hormiguera oscura vive en una especie de encrucijada de dependencias, ¿verdad? Su vida entera está atada a esa planta tan concreta, la Sanguisorba officinalis, que tiene que florecer justo cuando ella necesita poner sus huevos y las larvas empiezan a comer. Y, por si fuera poco, para que las larvas sobrevivan después, necesitan que esas hormigas, sobre todo la Myrmica rubra, las encuentren, las adopten y las cuiden dentro de su colonia. Esta combinación de requisitos tan exactos es lo que crea ese nicho ecológico tridimensional. Y aunque esta especialización tan brutal le permite aprovechar súper bien los recursos, la hace, al mismo tiempo, increíblemente frágil. Cualquier cosa que le pase a uno solo de estos tres pilares esenciales puede ser un desastre para ella. El hecho de que la mariposa esté donde este depende directamente de que estas tres cosas (planta, momento y hormiga) coincidan perfectamente en el espacio y en el tiempo.

Además, tristemente, el estado de conservación de la hormiguera oscura en Europa es de "Vulnerable". Sus mayores problemas vienen por la perdida de su hábitat. El uso de maquinaria para el corte de la hierba durante la época de floración de la pimpinela mayor puede eliminar la planta huésped antes de que las larvas hayan completado su desarrollo o antes de que las hembras adultas hayan podido depositar sus huevos. También es importante destacar la pérdida de los prados húmedos donde se dan las plantas, ya sea por conversión del uso de las tierras o por simple sucesión ecológica (arbustos y árboles invaden los pastizales haciendo que desaparezcan). Además, el cambio climático podría alterar la distribución y la fenología tanto de la planta huésped como de la hormiga, generando desajustes en las interacciones ecológicas de las que depende la mariposa. Hay estudios que sugieren algo curioso: quizás, al final, lo más importante para gestionar su hábitat sea asegurarse de fomentar las poblaciones de esas hormigas, porque parece que su abundancia puede ser un factor mas limitante que la propia planta.

Pensándolo bien, la mariposa hormiguera oscura es el vivo retrato de lo increíblemente complejas que son las conexiones en la naturaleza. Esa dependencia tan brutal de una planta, de un momento preciso y de una hormiga en particular nos muestra una especialización que te deja boquiabierto y que, literalmente, define su existencia. Y es que esa fragilidad que lleva implícita, ese lazo triple tan delicado, nos grita lo fundamental que es entender de verdad y proteger esas redes invisibles, finísimas, que sostienen la vida salvaje. Si queremos salvar especies así de únicas, necesitamos mirar el cuadro completo, no solo una parte. Eso significa cuidar esos prados húmedos y, sobre todo, esas relaciones intrincadas que son, al fin y al cabo, lo que le permiten a esta pequeña mariposa seguir volando.

fraysulfato.es

@FraySulfato

@fraysulfato

Comments
* The email will not be published on the website.